Después de visitar la fábrica, el tiempo pasó volando y ya era hora de recoger a los niños de la escuela.
Ximena se despidió de Mariano y se dirigió al jardín de infantes.
Después de recoger a los niños, Ximena se sentó en el asiento trasero con los pequeños.
—Nicolás, Liliana, mamá tiene algo importante que decirles.
Liliana parpadeó sus hermosos ojos grandes y preguntó:
—¿Qué pasa?
Ximena respondió:
—Un pariente de la familia de papá ha venido de visita, y su comportamiento no fue muy adecua