Eduardo apenas pudo reprimir una sonrisa. A pesar de su aparente disgusto con la señorita Pérez, don Alejandro seguía estando dispuesto a ayudarla cuando era necesario.
En los días siguientes, Ximena, además de asistir a reuniones, pasaba todo su tiempo libre revisando los comentarios de los clientes.
Kerri entró en su oficina y vio a Ximena todavía frente al ordenador, comentando con resignación: —G, deja de mirar. Aparte del día del envío, hemos recibido excelentes críticas durante tres días s