Alejandro estaba sentado en su apartamento en ese momento. Frente a él se encontraban Nicolás y Liliana, quienes estaban atados y tenían cinta adhesiva en la boca que aún no habían tenido tiempo de quitar.
Cuando Alejandro recibió la llamada de Ximena, se sintió sorprendido. A pesar de tener una leve sonrisa en los ojos, su voz tenía un tono serio cuando preguntó: —¿Qué sucede?
Ximena le dijo lo que había ocurrido hoy y le rogó: —Alejandro, quiero que me ayudes a salvar a los niños.
Alejandro, c