Wilmer no sabía qué más planeaba hacer Liliana, pero no quería seguir agotando sus fuerzas. La alzó en brazos y se dirigió hacia el último salón de clases.
Para ese momento, Kerri ya había debilitado considerablemente el espíritu de la mujer fantasma. Con una mirada amenazante hacia ella y los demás espectros, se apresuró a alcanzar a Wilmer y Liliana. Con Kerri presente, ningún fantasma se atrevía a acercarse.
Al llegar a la puerta del último salón, Wilmer la pateó para abrirla. Adentro no habí