Esa noche, como de costumbre, Liliana regresó al hospital para acompañar a Fabián.
Incluso Mateo, aún lleno de curiosidad, la acompañó al hospital.
Al llegar, Liliana abrió suavemente la puerta de la habitación.
Viendo que los tres cuidadores estaban allí y que Fabián dormía respirando lentamente, Liliana cerró la puerta con alivio y decidió llamar a Ximena.
Ella y Mateo caminaron hasta el final del pasillo. Liliana sacó su teléfono, calculó la diferencia horaria y marcó el número.
Después de un