Alejandro estaba sentado frente a su escritorio, golpeteando lentamente con los dedos mientras esperaba sus respuestas.
Leo guardó silencio un momento. —Si nos has llamado para preguntarnos, supongo que tú también tienes algún plan, ¿no?
—Correcto,— asintió Alejandro. —Quería preguntarles, ¿quién está dispuesto a hacerse cargo de MIK?
—Yo no,— rechazó Leo de inmediato. —Mis intereses no están en la empresa.
Alejandro frunció ligeramente el ceño. —¿Y tú, Nicolás?
Nicolás lo miró. —Tu intención es