Y él, siendo huérfano y sin ningún estatus familiar, ¿cómo podría compararse con el hombre frente a él?
Fabián bajó la mirada y, lentamente, dio un paso atrás.
Al ver su gesto, el corazón de Liliana se apretó visiblemente.
Reprimiendo sus emociones, le dijo a Nicolás: —¿Qué esperas? ¡Vámonos!
Nicolás soltó una risa fría, apartó la mirada de Fabián y llevó a Liliana al aula.
Sin embargo, Sara presenció toda la escena.
Ver a Fabián parado allí, cabizbajo e inmóvil, le dolió en el alma.
Ignorando l