Temían que sus lágrimas hicieran aún más difícil para Liliana dejarlos ir.
—¡Los esperaré! Liliana mirará su teléfono todos los días esperando sus mensajes... Me portaré bien, creceré, comeré a tiempo, no haré travesuras... buaaaa... Por favor, vuelvan pronto...
Ximena no pudo contener las lágrimas. Alejandro se acercó y la abrazó suavemente.
Esta despedida dejó a todos con el corazón pesado.
Liliana, que tenía que volver a la escuela, se quedó a almorzar después de despedir a Nicolás y Leo, y l