Ximena lo miró con un destello en sus ojos. ¿Acaso sus palabras significaban que ella aún ocupaba un lugar en su corazón?
Al ver que Ximena no respondía, Alejandro añadió:
—Dame tiempo.
Ximena apretó los labios, con los ojos humedecidos.
—¿Y si nunca recuperas la memoria?
Alejandro se quedó en silencio por un momento, sin saber cómo responder.
Después de un largo rato, Ximena sonrió con amargura:
—Si no lo recuerdas, no estarás conmigo. ¿Es eso lo que quieres decir?
Alejandro permaneció en si