Nicolás respondió con voz apagada:
—Así que te estoy llamando para preguntarte, ¿deberíamos ir?
Ximena lo meditó un momento y dijo:
—Si ustedes quieren ir, entonces vayan.
—¡Claro que iremos!—interrumpió Liliana arrebatándole el teléfono a Nicolás. —¡Mamá, ya verás cómo me encargo de ese horrible hombre!
Ximena rio con resignación:
—Está bien, vayan entonces. Pero asegúrense de que realmente sean personas enviadas por su padre, ¿de acuerdo?
—Sí, son de papá—afirmó Liliana mirando a la desanim