Liliana no pudo aguantar más, su curiosidad la estaba matando.
—Mamá, solo una pregunta, ¿sí?— - dijo Liliana, arrojándose en los brazos de Ximena y mirándola con ojos de cervatillo, llenos de inocencia y súplica.
Ximena, conmovida, acarició la carita de Liliana y respondió suavemente:
—Está bien, mamá te responderá una pregunta.
—¿Papá realmente perdió la memoria?— - preguntó Liliana con tristeza en los ojos, —¿Realmente no nos recuerda?
Ximena, con un tono de voz apagado, respondió afirmativam