Ximena, conteniendo sus emociones, preguntó:
—Si sabías que era él, ¿por qué no me lo dijiste desde el principio? Sabías de nuestra relación, pero no dijiste nada.
Dolores respondió:
—Esa pregunta debes hacérsela a nuestro jefe. Yo solo sigo las órdenes del jefe.
—¿Jefe?— Ximena preguntó, confundida. —¿Quién es su jefe?
Dolores respondió:
—El jefe no me dio permiso para revelarlo, así que no puedo decírtelo.
Ximena sintió como si algo se atascara en su pecho, impidiéndole respirar con normali