—Y el señor Morales, ¿qué opina? ¿Cómo ve el señor Morales la difícil situación?
El presentador, cambiando de tema, se dirigió directo a David. Siempre que hubiera una oportunidad para desenterrar un punto de controversia, ¡no se podía dejar pasar!
La expresión de David estaba notablemente tranquila, como si las acciones debajo del mantel no existieran en lo absoluto.
—Muy bien —fueron las únicas dos palabras, una evaluación clara y concisa.
El presentador, aferrándose a su principio de no rendi