—Tengo miedo.
Tenía miedo de que la luz se apagara, tenía miedo de no volver a sentir la fuerte sensación de codicia y deseo. Más aún, tenía miedo de que la persona a la que había esperado por tanto tiempo se convirtiera en la chica de otra persona.
Bajo la luz brillante de la luna, él la llevó, sin mostrar signos de fatiga, hasta la cima de la montaña.
Yaritza se apoyó con firmeza en su pecho, con una respiración tranquila y uniforme, entró en un sueño profundo.
Él la miró con ojos más suaves q