—Voy a cumplir con el código de caballerosidad, nunca te decepcionaré.
—¿Así que el señor Morales está en la escuela de entrenamiento de caballerosidad? ¿Cuándo te inscribiste?
—Me inscribí especialmente después de conocerte.
—Entonces recuerda llevar a tu sobrino a la próxima clase.
—No tiene caballerosidad, no hay remedio, no se puede entrenar.
…
Justo en ese momento, Juan asomó la cabeza tímidamente desde detrás del biombo.
—Abuela, ¿también me desarrollo integralmente?
La señora Romero miró