—Chiquilla, mi traje está arruinado.
En ese momento, todas las palabras se atascaron en la garganta.
¡Yaritza se dio instintivamente la vuelta y lo vio! Su corto cabello goteaba agua, empapado hasta los huesos, el traje tenía un largo rasguño, pero no afectaba en absoluto su atractivo y presencia.
Él la miraba con un destello juguetón en sus ojos. A pesar de haber pasado por una experiencia tan peligrosa y traumática, parecía no darle importancia. Lo primero que hizo al llegar a la orilla fue pr