Sabía que era una pequeña trampa, aún así había que entrar en ella.
—¡Hmm..!.
Yaritza continuó.
—Así que, si puede nuestro estudio encargarse del trabajo de renovación interno del club Edén Sereno esta vez, ¡todo depende de nuestro buen empleado, el señor Morales!
—¿Nuestro estudio?
Yaritza afirmó con fuerza, esos hermosos ojos brillaban. David levantó la comisura de los labios, su sonrisa se profundizó.
—Sí, el nuestro.
Aunque sabía que era una trampa preparada por la chiquita, después de caer