Él claramente estaba sorprendido, pensando que no podía ser, solo por esa razón.
Yaritza se mordió el labio inferior: —Puedes disfrazar tu apariencia y tu identidad, e incluso cambiar de género si quieres, pero los callos en la base del pulgar y el índice de alguien que está acostumbrado de manejar la pistola durante años son algo que nunca desaparece.
Al escuchar estas palabras de Yaritza, Carlos abrió de inmediato su palma y miró los gruesos callos en su interior. ¡No esperaba que Yaritza, con