Mientras los días transcurrían tranquilos en la Finca Santa María, la familia Mendonça vivía una nueva etapa marcada por la reconstrucción. El equilibrio que Ricardo y Vanessa tanto habían buscado ahora tenía nombre, un llanto fuerte y unas manitas: Gabriel.
El nacimiento del niño se celebró como un auténtico milagro. Otávio no ocultaba el orgullo al llevar a su nieto en brazos, y la casa, antes silenciosa, se llenó de risas, canciones y de niñeras y familiares.
Vanessa cambió profundamente con