A la mañana siguiente, Natália se enteró de que Fernando se había ausentado de nuevo; esta vez había salido temprano y en coche.
—Tiene que ir a algunas ciudades para resolver unos asuntos y debería volver en tres días... —decía Carlos.
Natalia se limitó a asentir; no sabía si Fernando había dormido anoche en la habitación, ya era más de medianoche cuando ella por fin se durmió sin saber si él se había acostado en la habitación.
—Está bien. Creo que voy a montar a caballo.
—Tengo mucho trabajo