Mi nota destrozó a Troy. Dejó escapar un aullido desesperado y doloroso que sacudió la habitación. En ese momento, la puerta principal se abrió y Rue entró tropezando.
—¡Troy! —gritó, presa del pánico—. No... no podía contactarte y me preocupé muchísimo...
Antes de que pudiera terminar, Troy apareció frente a ella. Una de sus manos salió disparada, la agarró por el cuello y la levantó del suelo.
—¡Te dije que no la metieras en nuestros asuntos! —gritó, con los ojos rojos y la voz ronca.
La cara