Capítulo 76. Conspiración: Todo fue una trampa.
Matthew Anderson.
La ciudad de Nueva York nunca duerme, pero esa noche, el silencio en el ático de la Torre Anderson era tan pesado que podía oír los latidos de mi propio corazón, un ritmo errático marcado por la culpa, el agotamiento y el sabor amargo de un café que ya no hacía efecto.
Habían pasado apenas unas horas desde que dejamos a Stephanie en la clínica.
Verla allí, rota pero firme, sosteniendo la mano de una Catherine sedada y rodeada por la sombra de un Vicenzo muerto, me había hecho