Pero al final, su prisa no era por mí. Él no dudó ni un segundo en saltar al agua, luego abrazó a Luna y nadó hacia la orilla. Por mí no se preocupó, ni siquiera volteó a verme.
No sé por qué, por qué si claramente ya lo he olvidado, si ya no siento nada por él, en este momento, mi corazón me duele como nunca.
…
Como a mi hermano le gusta nadar en la profundidad, la piscina de mi casa fue diseñada muy honda. Esto hacía que sintiera mucho miedo siempre que estaba en el agua. Intenté desesperadame