92. Evidencia Vital
—¡Heinst! —gritó Lucas, su voz resonando en el amplio pasillo. Heinst se detuvo por un momento, girando la cabeza ligeramente, pero no se detuvo del todo. Lucas aumentó el ritmo, casi tropezando con una silla en su apuro por alcanzarlo. Cuando finalmente llegó a su lado, jadeando, tocó su brazo con firmeza para que se detuviera.
—Heinst... espera, no te vayas aún —logró decir entre respiraciones agitadas.
Heinst lo miró de reojo, con esa mezcla de ira contenida y resignación que había estado ma