63. La Trampa
Heinst giró lentamente, ocultando la satisfacción que sentía al ver que su estrategia comenzaba a dar frutos. Anthony levantó la mirada por primera vez desde que había comenzado el interrogatorio, sus ojos llenos de una súplica desesperada. Sabía que estaba atrapado y que su única salida era cooperar.
El agente se acercó nuevamente, con pasos lentos y medidos, como un depredador que sabe que su presa está acorralada. Heinst disfrutaba de la sensación de control absoluto sobre la situación. Ambo