64. Cazador y Presa
Finalmente, tomó su arma reglamentaria, un acto que realizó con la familiaridad de alguien que ha hecho esto cientos de veces, pero con la seriedad de quien sabe que cada bala podría marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Revisó el cargador con detenimiento, asegurándose de que estaba completamente lleno y listo para ser utilizado en el instante en que fuera necesario.
El silencio en la habitación era casi absoluto, solo interrumpido por el sonido metálico del arma al encajarla en su l