16. Impetuoso Corazón
Heinst, mientras seguía tocando el vientre de Clara, una emoción lo acechaba. Podía ver el miedo en los ojos de Clara, pero aun así, no dejaría que la mujer elegante y apasionada que logró enamorarlo en una sola noche se sintiera sola. La habitación estaba iluminada por la tenue luz de la Luz del día, creando sombras danzantes en las paredes y añadiendo un aire de misterio y sensualidad al ambiente.
Clara, con su piel suave y tersa, temblaba ligeramente bajo el toque de Heinst. Sus dedos recorr