Este es un capítulo que explora la soledad de Marcos tras el encuentro en la feria, sumergiéndolo en la melancolía de un amor que se siente como un miembro fantasma: ausente, pero doliendo más que nunca.
París, con su elegancia eterna y sus luces que prometían romance en cada esquina, se había convertido para Marcos en un desierto de metal y cristal. Tras el caótico encuentro en la feria tecnológica, el bullicio de la ciudad le resultaba insoportable. Se encontraba en la suite de su hotel, p