Madson Reese parecía más inquieta de lo habitual aquella calurosa mañana. Aun así, intentaba disimular su descontento por sentirse atrapada por una personalidad que no era la suya.
Cesare entró en la casa y se sentó en el sofá. Los bebés estaban con él, como de costumbre, y Madson maldijo al verlos allí, en lo que parecía una gran diversión. Sin embargo, le daba mucha rabia despertarse una vez más y no ver a sus hijos a su lado. Aquel hombre entraba en su habitación cuando le daba la gana y se