10. ¿Un Quinceaños? Parte 2
Al llegar a mi apartamento, me despedí de Alessandro.
—No, yo te espero. —dijo mientras tomaba su celular y se ponía a hacer cosas. Lo miré unos segundos y caminé hacia la puerta de mi edificio. Sin más, volteé y regresé al auto.
—¿No prefieres esperar arriba? —dije con cierto nerviosismo. Él me miró y, sin decir palabra, tomó las llaves del auto y apagó todo. Me asusté al ver que los vidrios se subían. —¿Eso es un sí?
Él caminó junto a mí hasta la puerta.
—¿Tienes hambre? —dijo. —Puedo ped