Mundo ficciónIniciar sesiónArmando terminaba de colocarse su corbatín azul claro, ajustó sus tirantes, se sentía demasiado nervioso, percibía que algo no andaba bien. La necesidad de ver a su futura esposa comenzó a inquietarlo, la puerta se abrió y Miguel entró.
—Hermano, es hora de que bajes. Tengo que ir por la novia y tú ya deberías haber bajado —se dio la vuelta, cogió su saco y lo miró con inquietud.
—Miguel, necesito ver a Edith ahora mismo. ¿En qué cuarto está? —su amigo se preocupó al ver su rostro







