Mundo ficciónIniciar sesiónLos días pasaron volando, Armando pasaba muy ocupado con la hacienda y al hospital solamente iba a operaciones programadas. El día de hoy se levantó más temprano de lo normal, revisó a su abuela que cada día lucia más enferma, le dio un beso y pidió su bendición. Tomó su auto y se fue, era tiempo que organizara algunas cosas en el hospital, al llegar, pasó directo a la cafetería, Miguel lo esperaba.
—¡Qué hombres tan hermosos! —susurraban alg







