Mundo ficciónIniciar sesiónLucas
Oírla decir aquello, fue algo tan asombroso que llenó por entero mi alma, mi corazón y mi vida. La tomé del rostro, besándola con dulzura y tratando de acallar todos sus miedos. Lo que acababa de escuchar era más que suficiente para mí.
La seguí besando de manera tierna, delicada, como si tuviera temor a que sus labios me fueran arrebatados. Profundicé el beso y la escuché gemir sobre mi boca,







