Diego
Cuando llegue a la ciudad ya era muy tarde y simplemente me dedique a dormir en casa de mi padre.
Aunque en realidad no logré pegar el ojo en toda la noche. Más que temor a las represalias de Belinda las cuales verdaderamente no me asustan porque ella no puede hacer absolutamente nada en mi contra lo que me quita el sueño es la nostalgia.
Llevo exactamente veinticinco horas sin ella. Sin su voz, su aroma, sus labios y su cuerpo en las noches. Esa mujer me tiene verdaderamente mal y no sé