Mi velada en casa de Quella termina a las dos de la mañana, me he despedido de ella con un gran abrazo, al ver a Sophia con su enorme vientre me pone nostálgica. Ella es feliz con el hombre que ama y no puedo evitar sentirme envidiosa y muy mal. Soy horrible.
Cuando llego a mi departamento las luces están apagadas, por lo que supongo que Gianni está dormida. Voy a la cocina, saco un vaso y de la nevera una jarra de agua de frutas. Me sirvo y devuelvo la jarra dentro de la nevera. Tomo mi vaso y