Nos detenemos frente a una encantadora casa de dos pisos que tiene un precioso jardín delantero con un camino de piedras que llevan a la entrada iluminado con farolas.
Me bajo en completo silencio, mientras Luc apaga el motor y estaciona.
Ha sido el viaje más tenso que he tenido. Me quito el casco y lo dejo sobre el asiento y me paso las manos por mi alborotado pelo para mantenerlo en orden. Luc sigue mi ejemplo y desmonta, sacándose el casco. Desvío los ojos de él y observo la casa de encan