—¿Ahora que se supone que haremos? Lo más fácil era que culparan al desgraciado… pero por ese insolente perro con el que se codea la alcaldesa lo han encerrado.
—Fue perfecto… no lo han descubierto y eso es lo importante. —Dijo aquel hombre removiendo su copa de vino mientras la luz de las velas iluminaba el retrato de Sara Hackett.
—Si el tipo decide jalar de la cuerda, poco a poco dará con nosotros.
—Tenía pensado que le vertieran una leve cantidad de mercurio en su bebida y hacerlo ver co