Mundo ficciónIniciar sesiónElena Porter va a casarse con Tyler Pitt, así que por supuesto, Sarah Porter, la oveja negra, ha sido invitada a la boda. Pero las cosas no serán nada fáciles con su regreso, pues Sarah tiene muchas cosas que esconder, y volver al lugar del que huyó años atrás, no es santo de su devoción. ¿Qué sucederá cuando vuelvan a encontrarse? ¿Qué es eso que Sarah teme tanto sobre su hogar? ¿Por qué no ha podido rehacer su vida en la gran ciudad? ¿Podrá hacer las paces con sus demonios del pasado? Si quieres saber más sobre esta apasionante historia de mentiras, traiciones y sentimientos, quédate a leer.
Leer másEpílogo.Habían pasado cinco años, cinco duros años desde que había dejado todo atrás, y ya casi no dolía al pensar en el pasado, tan sólo había calma al pensar en que todo debía estar justo como debía.Mi aspecto había cambiado bastante, pues ya no me sentía la misma mujer que en el pasado. Tenía el cabello moreno y largo, y era mucho más fría que de costumbre.En aquel momento vivía en la ciudad de San Francisco, lejos de casa, de Nueva York, y de todo lo que pudiese acercarme a Green Place.Os parecerá irónico, pero después de dejar la empresa, y mi hogar atrás, lo único que quería hacer era trabajar en algo diferente. Estuve dando tumbos, trabajando en mil cosas distintas, hasta que di con lo que realmente me gustaba: trabajaba para una importante empresa que vendía ins
Un último Adiós.Hacía la maleta en mi habitación, era tarde, demasiado tarde, y aún ni siquiera había cenado, pero necesitaba dejarlo todo listo, porque tenía pensado marcharme de madrugada, antes de que los gallos cantasen, largarme sin mirar atrás, sin despedirme de absolutamente nadie, para evitar que pudiesen detenerme.Tenía el corazón con demasiados parches como para aguantar nada más.Cerré la maleta, con resignación y luego me senté sobre el escritorio, preparada para escribir algunas cartas de despedida, porque a pesar de que no quería hacerlo en persona, sentía que, de alguna forma, debía hacerlo por escrito.Escribí un total de 4 cartas, para luego dejarlas sobre la mesa, cada una con sus respectivos nombres, coger la maleta y echar una última ojeada a mi habitació
Huyendo de mi corazón.Mi hermana seguía abrazándome cuando mi padre llegó a casa, y puso el grito en el cielo al vernos fuera, con aquella nevada.¿se puede saber qué hacéis aquí fuera a estas horas? – preguntó él, haciendo que mi hermana se levantase, secase sus lágrimas y escondiese la prueba del delito a sus espaldas.Papá – la llamó mi hermana – tienes que convencer a mamá de que deje entrar a Sarah a casa – rogó, haciendo que él levantase una ceja, sorprendido por aquella petición de su hija mayor, pues ella nunca solía interceder por míSarah – me llamó mi padre, llegando hasta mí – ya basta, levántate, muchacha – me ordenó, y yo lo hice, pues nunca
Aceptar una culpa.Su camioneta se detuvo frente a mi casa y yo miré hacia él, dispuesta a despedirme, cuando sentí sus labios estamparse contra los míos. Cerré los ojos, dejándome llevar por aquel beso improvisado, que duró tan poco como un suspiro.Buenas noches, Sara – me dijo, volviendo a prestar atención al camino, algo abochornado y tímido. Era mucho más mono de lo que había pensado, lucía tan tímido y cohibido cuando estaba conmigo.Buenas noches, Caleb – me despedí, para luego salir del auto, observando como él se marchaba, mientras yo le despedía con la mano.Unos pasos a mis espaldas me hicieron darme cuenta de que, no estaba sola, pero no era Elena, sólo era mi madre.Al fin llegas – me espetó el
Último capítulo