Habían pasado dos semanas desde aquella noche en el club y Delilah no había sido capaz de regresar.
No dejaba de pensar en su esposo y su ánimo había decaído tanto que por más que intentó ocultarlo frente a Aurora, su hermana no se creyó ninguna de sus excusas.
Por ese motivo, en ese momento se encontraba cenando con Marco el amigo de su esposo.
Y no porque ella lo hubiera decidido.
Una vez más, alguien decidió dirigir su vida y esa ocasión fue su hermana que envió un mensaje a Marco para acept