***
• Everett •
***
Decidí no creer que acababa de sentir eso otra vez, después de seis años enteros: ese cálido tironcito en el pecho que me dificultaba tragar, y las ganas absurdas de no quedarme mirando como un idiota.
Antes incluso de que Andrea pusiera un pie en el edificio, ya había perdido un buen rato pasando fotos en su página de Instagram.
No había sido a propósito.
Ya sabes esa cosa molesta que hace el algoritmo de Instagram: añades un contacto y de repente decide que sois almas geme