No me mentiria ¿Verdad?

Punto de vista de Valeria:

Me quedé paralizada. Mis ojos no podían estarme engañando. ¿Me había seguido hasta aquí?

—Papá, ella es Valeria, mi mejor amiga de la que siempre te hablo —presentó Camila.

—¿Acaba de decir papá? —retrocedí un poco, el cuerpo temblándome. Recordé la promesa que le había hecho a Camila…

—Estoy segura de que tus padres van a arreglar las cosas —la había consolado.

—No, papá tiene a otra mujer —gritó Camila. Cerré la puerta para que nadie nos oyera.

—No digas eso. Tus padres van a volver. Me aseguraré de ello —dije con firmeza.

—Esa mujer está impidiendo que papá arregle las cosas con mamá. La voy a matar cuando la vea —gritó Camila, lanzando su teléfono contra la pared hasta hacerlo añicos.

La abracé fuerte, sintiendo cómo le temblaba el cuerpo. Llevaba mucho tiempo cargando con ese dolor, y yo entendía perfectamente cuánto quería tener una familia de verdad.

—Yo me encargo de esa tercera en discordia y reúno a tus padres —le prometí.

Solté una carcajada amarga para mis adentros. Así que yo era la otra mujer todo este tiempo. Yo era el obstáculo que arruinaba la familia de Camila.

Miré a Mateo. Sus ojos se iluminaron al ver la cara feliz de su hija.

¡Qué tonta había sido!

Estaba aprendiendo a ser madrastra. Pero ya no podía seguir con esto. Lo quería.

Noté cómo los ojos de Mateo me recorrían el cuerpo en silencio.

***********************

Punto de vista de Lucía:

Vi el shock en los ojos de Valeria y sonreí por dentro.

---Nueva York, Estados Unidos---

—¿O sea que Mateo esta vez sí siguió adelante? —me temblé. Siempre creí que me quería y que nunca podría rehacerse.

Cada semana viajaba a Nueva York y yo sabía que era para espiarme porque me echaba de menos, pero de repente dejó de venir.

¿Así que siguió adelante y está con otra?

—Mándame toda la información sobre ella ahora mismo. Necesito saber quién es esa chica —me mordí las uñas de rabia.

El cuerpo me temblaba sin control.

Bip.

Abrí el mensaje al instante.

¡No puede ser!

¿Mateo siguiendo adelante con una chica de veinte años? ¿Me cambió por una universitaria? La rabia me hervía por dentro.

Pero algo llamó mi atención. La chica estudiaba en la misma universidad que mi hija, y su mejor amiga era… ¿Camila?

—¿Camila le presentó a su mejor amiga a su propio padre? —sentí ganas de estrangularla. ¿Cómo se atrevía?

Marqué el número de Camila. Me tragué la rabia cuando descolgó.

—Hola, mamá —la alegría en su voz casi me hizo llorar. Quería abrazarla y decirle que su madre no era el ángel que ella creía.

—El cumpleaños de mamá se acerca —dije de repente. Estaba demasiado destrozada para hablar. Le había fallado a mi niña. Y el dolor me consumía.

—Le dije a papá que organizara una fiesta en la mansión como cada año, espero que no te la pierdas esta vez —me pidió.

Nunca había dejado de organizarme una fiesta de cumpleaños en la mansión, pero yo nunca aparecía. Sabía lo triste que se quedaba cada vez.

Me sequé las lágrimas. Este año iba a ser diferente, no por mi hija, sino para ocuparme de esa chica que tenía a Mateo.

—Este año iré, Camila —murmuré. El corazón me latía desbocado. La escuché gritar de alegría, aunque yo sabía perfectamente por qué iba.

—Trae a tu mejor amiga también —añadí. Al menos así la tendría cerca para poder maniobrar.

—¿En serio? ¡Se lo digo ahora mismo! Te lo juro mamá, es la chica más buena que vas a conocer en tu vida —la alabó.

Solté una risa amarga cuando colgué. La chica más buena, sí claro, por eso Mateo no está dispuesto a soltarla.

—Vamos a cenar, que seguro tenéis hambre —llamé la atención de todos. Me acerqué a Mateo y lo abracé fuerte.

Podía sentir las puñaladas a mi espalda y sabía exactamente de dónde venían.

—Tu niña se va a poner celosa —le susurré, y noté cómo se le tensó el cuerpo. Este drama de hoy me estaba gustando.

—Al menos ella no me abandona como tú —me respondió. Apreté el puño. Mateo nunca había apoyado a ninguna mujer excepto a mí.

—Me pregunto cómo reaccionará Camila cuando se entere —me separé de él y me volví hacia los invitados.

—Me siento muy honrada, gracias a todos —me incliné levemente.

—Mamá, Valeria y yo queremos cantarte el cumpleaños —dijo Camila con una sonrisa enorme.

Suspiré con amargura. No había sabido ser la madre que mi pequeña se merecía.

******************

Punto de vista de Valeria:

—Estoy cansada, voy al baño —me levanté.

—¿Estás enfadada por algo? ¿He hecho yo algo mal? —la voz de Lucía tembló.

—¿Qué te pasa, Valeria? —Camila frunció el ceño, preocupada.

—Nada. Estoy bien. Solo voy al baño —murmuré. Camila me señaló la dirección. Caminé hacia allí con las piernas como de algodón.

—Tengo que resolver unas cosas —dijo Mateo, y salió del jardín.

—Te dije que tu padre me odia —murmuró Lucía a Camila. Vi cómo se le llenaban los ojos de lágrimas.

Entré al baño y me senté en el borde del lavabo. Las lágrimas cayeron solas.

Podía ver la frialdad en sus ojos. Actuó como si nunca me hubiera visto. Como si no me hubiera dicho que era la única.

Abrazó a otra mujer sin importarle nada de lo mío. Me pellizqué. Tenía que dejarlo.

Esto me lo iba a poner más fácil. Llevaba tiempo sin atreverme, pero esta era la oportunidad perfecta.

—¿Por qué lloras? —me pregunté a mí misma. Me acerqué al lavabo y me lavé la cara.

El pomo giró, pero lo ignoré.

—No me digas que has llorado —su voz grave me sobresaltó.

—¿Qué haces aquí? —arqueé una ceja. Se acercó.

—Lo siento —se disculpó. Se apoyó en la pared con los brazos cruzados, mirándome en silencio.

—No me hables —intenté secarme las lágrimas.

—La estoy manteniendo cerca por Camila —explicó.

Algo en mí se alivió, aunque no debería haberlo hecho. Camila quería que sus padres volvieran, pero su padre no estaba ayudando, así que yo no era el problema después de todo.

Me habían acusado en falso. Camila creía que su padre alejaba a su madre por culpa de la otra mujer, que era yo…

—A Camila no le va a gustar esto —logré decir, aguantándome la sonrisa.

—Lucía no es quien tú crees —murmuró Mateo, acercándose a mí.

Retrocedí un poco, tragando saliva.

—Nunca quiso a Camila —reveló Mateo.

—¿Cómo? —casi me atraganto.

¿Lucía nunca quiso a Camila?

Pero… miré a Mateo. No me mentiría, ¿verdad?

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP