Para la reunión con el jefe de la mafia irlandesa, me aseguré de elegir un atuendo que reflejara mi posición como reina de la mafia rusa. Opté por un elegante conjunto negro, una elección clásica y poderosa que transmitía autoridad y respeto.
El vestido, confeccionado a medida, era de un negro intenso y seductor. Su corte ceñido resaltaba mis curvas con elegancia y sin exageración, lo combiné con unos tacones negros de aguja que añadían centímetros a mi altura. El cabello lo llevaba recogido en