Capítulo 23.
Tianyu
Le llamé una infinidad de veces, pero cada vez que el móvil sonaba, ella rechazaba la llamada al segundo tono. No era que dejara el teléfono timbrando; lo hacía a propósito para hacerme saber que me estaba ignorando... y lo estaba consiguiendo.
—Maldita sea —mascullé, apretando el aparato con fuerza. Miré la hora en el reloj por décima vez.
—Deja de ver la hora, te va a dar algo —sugirió Zhenyu con la boca llena.
Había pedido algo de comer fuera de horario. Ese idiota siempre tenía hambre