~ELENA~
Nico se estira en mi rincón de lectura como si le perteneciera. Una pierna apoyada, su camisa aún medio desabotonada, y esa sonrisa arrogante y devastadora jugando en sus labios.
Me apoyo en el marco de la puerta, con los brazos cruzados.
“¿Siempre te pones tan cómodo en la habitación de una chica?” pregunto.
Se encoge de hombros, despreocupado. “Solo cuando la chica parece que se muere por pedirme que me quede.”
Resoplo.
“En tus sueños.”
“Oh, cariño…” me mira a través de esas pestañas