~VINCENZO~
La carretera serpentea como una serpiente bajo las llantas de la furgoneta blindada, el silencio entre nosotros pesado de furia.
No puedo respirar correctamente.
Mi corazón late tan fuerte, que siento que está a punto de romper mis costillas. Mi mandíbula se tensa.
Mis puños están blancos alrededor del arma en mi regazo.
“Conduce más rápido,’’ le espeto a Riccardo.
“Ya casi llegamos,” gruñe, presionando más fuerte el pedal. “Juro que si Giacomo la tocó….”
“Lo voy a destrozar,” murmur