~ELENA~
Irrumpo en la casa como una tormenta desgarrando el vidrio.
“¡Vincenzo! ¡Nico! ¡Riccardo!”
Mi voz destroza el silencio, cruda y frenética, resonando por el pasillo. Mis pulmones arden mientras tropiezo hacia la sala de estar, el pecho agitado, el corazón golpeando tan violentamente que se siente como si fuera a abrirse paso fuera de mí.
Ellos entran corriendo casi de inmediato.
Los tres.
Descalzos. Medio dormidos. Tensos.
Vincenzo es el primero….sus ojos agudos a pesar de la hora, su cu