66. Nuestro diseño
Habían pasado varios días que parecían demasiado lentos. Durante ese tiempo volví a encontrarme con Dante; apenas hablamos, pero acordamos por fin inscribir a nuestro pequeño en fútbol, donde iríamos mañana sábado a su primera clase.
¿Me emocionaba?
Demasiado.
Ese viernes tenía algo claro: terminar mis diseños, los que ya había hecho con Romeo. A pesar de que me pagarían, estaba alegre, pues tener mi nombre en un diseño de una empresa famosa era más que preferible. Hacer un pequeño hueco que, s