Aria, aquella mañana empezó a sentirse agotada y apenas era el comienzo de prepararse para la mudanza, si tuviera su empleo habría vendido todo y empezado desde cero, completamente en el nuevo departamento que quería comprar, pero no podía darse el lujo de comprar muebles nuevos también.
—A ver, niños, procuren no entrar a la habitación, hay demasiadas cosas por el suelo y podrían accidentalmente caerse —les advirtió desde la cocina.
—Mamá, Maximiliano está diciendo que no tendremos un hermos