Semanas después, Maxwell tomó la decisión de comenzar la fisioterapia y otros tratamientos para recuperar la capacidad de caminar. Aunque al principio se había mostrado renuente, la necesidad de avanzar y mejorar lo impulsó a dar ese paso. El proceso era agotador y, a menudo, se sentía desanimado. Sin embargo, su amigo Noah estaba a su lado, apoyándolo y recordándole que no debía rendirse.
—Vamos, Maxwell, un paso más —dijo Noah, animándolo mientras lo ayudaba a levantarse de la silla de ruedas