—Oye, ¡espera! —gritó Charlotte, sintiendo que la ira crecía dentro de ella. No podía creer que Maxwell la ignorara de esa manera.
Mientras se alejaban, Charlotte se quedó allí, hirviendo en celos, sintiendo que la traición se apoderaba de ella. La imagen de Maxwell sosteniendo la mano de Aria le provocaba tanta rabia.
—¿Qué demonios está pasando? —murmuró para sí misma, viendo cómo se alejaban —. ¡Mamá!
Chilló como una pequeña. Ana, al verla avanzó hacia ella con premura. No entendía por qué